Testimonio y palabras de ánimo de Ana Meléndez (Illinois)

Si tan solo pudieras imaginar lo que Dios tiene preparado para ti . . .  Esto muy seguido cruza por mi mente.

Crecí en una familia de escasos recursos en Honduras. Mis padres buscaron llenar su vacío espiritual con el ocultismo y en ese ambiente crecí. Sin embargo, cuando a la edad de 13 años el evangelio llegó a sonar en mis oídos y después de conocer a Cristo como Salvador personal, mi vida dio un giro.

Nunca me hubiera imaginado lo que Dios tenía preparado para mí. Conocer a Jesucristo me ha dado la oportunidad de comenzar a servirle en mi juventud, y al llegar a los 23 años el Señor definió de una vez lo que sería la pasión que Él mismo había sembrado en mi corazón: el ministerio de mujeres.

Aún recuerdo mi primer grupo de discipulado de 15 mujeres. Todas eran mucho más adultas que yo; sin embargo, el crecimiento espiritual y el impacto que Dios me ayudó a conseguir fueron tan grandes que eso me impulsó a prepararme más para el ministerio.

He servido a tiempo completo por los últimos 23 años, y Dios me ha permitido ministrar en lugares que nunca imaginé.

Por eso quiero animarte a que no importa cuáles sean las circunstancias en tu ministerio ahora, no desmayes. Sigue adelante, porque tú y yo hemos sido capacitadas para servir. Por tal razón seamos constantes.

“Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

2 Corintios 4:15–18 (RVR1960)

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